A pesar de la privilegiada situación de la zona costera mexicana, existe en nuestro país un notable rezago en el conocimiento, aprovechamiento y manejo adecuado de los recursos naturales. En las zonas costeras mexicanas se realizaron diversas actividades con gran potencial de desarrollo, las cuales impactan en mayor o menor medida el ambiente, entre las que destacan las siguientes:


Actividades Pesqueras y Acuícolas:

Las causas de las presiones crecientes derivadas de las actividades pesqueras y acuícolas sobre la diversidad y productividad de los ecosistemas marinos se debe a que el incremento en la capacidad tecnológica (número y alcance de las redes, potencia y tamaño de los motores y nuevos dispositivos electrónicos) aunado a una falta de conocimiento sobre la dinámica de los recursos naturales y los ecosistemas, han incrementado el esfuerzo pesquero en niveles que, en el caso de muchas pesquerías, plantean problemas de sustentabilidad.

Esto significa que en los últimos tiempos se ha observado una tendencia a extraer peces y elementos de la fauna marina a tasas superiores a las que las poblaciones naturales pueden reproducirse. En ocasiones el colapso en alguna pesquería provoca una sustitución hacia especies de menor valor comercial, cuya ubicación en la cadena trófica es de menor jerarquía, lo que equivale a eliminar el sustrato biológico para una gran cantidad de especies de peces, mamíferos y aves marinas.

En el caso de la acuacultura, a partir de los años 70's se ha presentado un desarrollo importante, como una alternativa para la producción de alimentos, fuente de trabajo e ingresos económicos para el país. Los estados con mayor volumen de captura son Sonora y Michoacán en el Pacífico y Veracruz y Tabasco en el Golfo (Según datos de la Dirección General de Acuacultura, 1998).

Uno de los impactos más preocupantes de la acuacultura es, sin duda, la destrucción de manglares, y en general la alteración de los humedades costeros. Las experiencias trágicas en países como Ecuador y Tailandia parecen comenzar a desarrollarse en nuestro país, principalmente en las costas del Pacífico norte, en los estados de Nayarit y Sinaloa.

Extracción petrolera

La actividad de explotación y conducción de hidrocarburos como el petróleo y el gas es una actividad estratégica de gran impulso económico para las naciones. En el caso de México, el 96% de la producción de petróleo y gas provienen de los estados costeros (73% de la región marina), en su mayoría, de los campos petroleros situados en las planicies costeras y plataforma continental del Golfo de México (SEDESOL/INE, 1994), en particular la Sonda de Campeche donde se extraen el 71% del petróleo y el 31% de gas en el ámbito nacional. La explotación de los hidrocarburos se lleva a cabo tanto en tierra (humedades de Tabasco y Campeche), como en la zona marina (plataforma).

Otra zona importante se localiza en el Pacífico Sur en las costas del estado de Chiapas.

El petróleo es un recurso económico muy valioso de la zona costera mexicana, en la que se encuentran los depósitos más grandes de Latinoamérica.

No obstante que la industria petrolera mexicana siga contemplando un prometedor futuro, su rápido crecimiento sin todas las consideraciones al entorno ha causado una situación de deterioro directo e indirecto al ambiente donde se desarrolla, al grado que se le ha calificado como incompatible con la conservación y buen manejo de los sistemas ecológicos y sociales donde se ubica.

 

Turismo

En nuestro país, la industria turística se ha consolidado como uno de los ejes de la economía nacional al participar con el 8.2% del producto interno bruto, además de dar empleos a más de un millón 700 mil mexicanos y generar en 1998, 7 mil 897 millones de dólares (3.4% más con respecto al año anterior). En 1998 México pasó, en la escala mundial, del lugar 16 al 14 en captación de divisas y del octavo al séptimo en número de turistas internacionales. Es, además, el único país latinoamericano que figura entre los 10 principales centros turísticos del mundo (SECTUR, 1999).

No obstante, el potencial económico de la actividad, no se encuentra exenta de provocar impactos negativos sobre la población y el ambiente, de hecho ejemplos como Acapulco y Cancún, en distintos niveles de deterioro, muestran que las formas en las que se ha conducido el desarrollo de la actividad distan mucho de las sustentabilidad. Sin duda un eje fundamental a considerar en las políticas de manejo de los ecosistemas costeros tendrá que contemplar de manera central a esta actividad que se ha convertido en un importante motor e imán de la franja litoral.

Desarrollo urbano

La destrucción de habitats y la modificación de ambientes por la construcción, destrucción o modificación de la línea de costa y ecosistemas adyacentes, debidos a los proyectos de desarrollo, ejercen una importante presión sobre el ambiente costero, siendo el resultado destrucción de áreas naturales costeras como las zonas de manglar, lagunas, arrecifes, playas, etc.

Las descargas de aguas residuales son un importante factor de deterioro de la calidad del ambiente, debido principalmente a los riesgos a la salud asociados a la presencia de agentes patógenos y sustancias tóxicas en aguas municipales e industriales que se descargan con o sin tratamiento en los cuerpos receptores costeros
La presencia de basura en las playas representa un riesgo a la salud y tiene efectos en la fauna marina, frecuentemente en los diferentes niveles de la cadena trófica. Los desechos que no son depositados de manera adecuada en las playas reflejan la falta de mantenimiento y limpieza de éstas.

***Datos del Sistema Nacional de Información: Secretaria del Medio Ambiente y Recursos Naturales "SEMARNAT" e Instituto Nacional de Ecología (INE)

 
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